Esta mañana, el Gran Maestre Frey John Dunlap ha participado, junto con los Profesos de la Soberana y Militar Orden de Malta, en la celebración eucarística presidida por Su Santidad el Papa León XIV en la explanada de la Basílica de San Pedro, con ocasión del Jubileo de la Vida Consagrada.
Han asistido a la misa más de 16.000 consagrados y consagradas procedentes de un centenar de países del mundo, entre religiosos y religiosas, monjes y monjas, miembros de institutos seculares, del Ordo virginum, eremitas y miembros de las nuevas formas de vida consagrada.
En su homilía, el Papa León XIV ha recordado que la historia de la Iglesia está poblada de figuras de consagrados y consagradas que, animados por una auténtica experiencia de Dios, han sabido «hacerse «todo para todos», sin hacer distinciones, en los modos y ámbitos más variados».
«Para ser verdaderamente feliz, el hombre no necesita de eso, sino de experiencias de amor consistentes, duraderas, sólidas, y ustedes, con el ejemplo de su vida consagrada, como los árboles exuberantes de los que hemos cantado en el Salmo responsorial, pueden difundir en el mundo el oxígeno de ese modo de amar».
El Gran Maestre ha expresado su gratitud al Santo Padre por sus palabras a los consagrados y ha renovado sus oraciones por todos los miembros y voluntarios de la Orden de Malta en todo el mundo, comprometidos diariamente al servicio de los pobres y los enfermos.
Ayer, Frey John Dunlap y los profesos de la Orden han entrado por la Puerta Santa de la Basílica de San Juan de Letrán como signo de comunión con la Iglesia universal en el Año Santo de la Vida Consagrada.
El Jubileo de la Orden de Malta continuará durante los próximos días con momentos de oración, reflexión y fraternidad, y culminará el sábado 11 de octubre de 2025 con la peregrinación jubilar de la Veneranda Lingua d’Italia y el Gran Magisterio de la Orden de Malta a la Basílica de San Pablo Extramuros, donde se celebrará una misa presidida por el cardenal James Harvey, arcipreste de la Basílica, y se atravesará la Puerta Santa como signo de fe y renovación espiritual.
